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lunes 21 de enero de 2019
Internacional
EL SOCIO TECNOLÓG
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Del FM al ISM. Gestión para servicios e infraestructuras

La disciplina del Facility Management ha dejado de ser una moda para convertirse en una necesidad real en todas las empresas, independientemente de su tamaño, espacio, número de activos y complejidad de los mismos. De este modo, con la aplicación de las nuevas tecnologías, cualquier empresa puede disponer de una buena gestión de sus infraestructuras.

Paulatinamente esta necesidad de gestión creciente en el control de los edificios y espacios se ha ido intensificando y extendiendo hacia todas las áreas. Concretamente lo que inicialmente respondía a una mera gestión del mantenimiento preventivo de los activos ha ido evolucionando y expandiéndose hacia conceptos como la operación de los edificios, la gestión del sustitutivo, el control de ciclo de vida de los activos o la predicción, entre otros.

Las tendencias actuales determinan que la gestión que estamos realizando va más allá de lo intrínsecamente ligado al edificio. Esta ampliación conceptual nos traslada a un nivel superior al que llamamos gestión de las infraestructuras, donde únicamente no sólo se gestionan activos estrechamente ligados al edificio sino aquellos que están dentro de ellos e incluso infraestructuras que no forman parte de ningún edificio.

Los distintos conceptos de aplicación en el mundo del Facility pueden trasladarse a múltiples entornos sin que necesariamente se ubiquen en un complejo o edificio. Así encontramos infraestructuras como parques, carreteras, áreas abiertas y un sinfín de espacios que pueden requerir una buena gestión de mantenimiento preventivo, operativo, control de la capacidad y todas aquellas unidades sublimes a ofrecer un servicio.

La evolución lógica de los sistemas de Facility Management (FM) es la evolución hacia los denominados sistemas de Infraestructure Management (IM), abriendo de esta forma la capacidad de gestión a toda la variedad de elementos y activos que se puedan disponer.

Al hablar de infraestructuras no podemos dejar de citar a los servicios porque los dos conceptos se encuentran estrechamente ligados. Si analizamos la tipología de los distintos servicios, detectamos en primer lugar aquellos que nacen de la necesidad propia del activo y su estado. A este respecto, el objetivo es que cada activo se encuentre en su mejor estado con el fin de que el mismo pueda estar en funcionamiento y disponible en condiciones óptimas durante el mayor tiempo posible.

En segundo término, encontramos los servicios vinculados a los usuarios basados en las necesidades que pueden tener las personas que usan nuestras infraestructuras. De este modo, un mantenimiento preventivo está originado por la necesidad del activo a ser mantenido mientras que la gestión de incidentes pretende responder a un mal funcionamiento de un activo que en la mayoría de los casos está afectando al usuario de nuestras infraestructuras.

Esta relación de usuario y servicio es lo que llamamos servicios de usuario, donde el impulsor del mismo no es la infraestructura si no la persona que las usa. Llegados a este punto, la generación más actual de los sistemas de gestión ya tienen encuentra los tres conceptos, el de gestión, el de infraestructura y el de servicio, de aquí nacen los ISM (Infraestructure and Services Management), sistemas de información que se preocupan tanto por la gestión de las infraestructuras como de los servicios que en ellas se pueden y deben dar.

 

Miquel Nogué Bonet
Director de Calidad y Producto
info@serviceone.es